El conjunto dirigido por Eduardo Sao Thiago Lentz "Duda" supo rehacerse del duro golpe sufrido en semifinales frente al Sporting Clube de Portugal y volvió a demostrar su capacidad competitiva en el escenario continental. Como ya ocurrió el pasado año, los penaltis terminaron sonriendo a los cartageneros, esta vez para asegurar un bronce que confirma al Jimbee entre los grandes del fútbol sala europeo.
El choque comenzó con susto para los meloneros, ya que Mohammed estuvo cerca de adelantar al conjunto francés con un disparo al poste. Sin embargo, el Jimbee golpeó primero y lo hizo por partida doble gracias a la eficacia de sus pívots. Mohammed Osamanmusa abrió el marcador con un ajustado remate desde posición escorada y, pocos minutos después, Pablo Ramírez amplió la ventaja tras una gran acción de espaldas dentro del área.
Con el 2-0 parecía que los rojiblancos tenían el partido controlado, pero el Étoile reaccionó apostando por el juego de cinco con Lutin como portero jugador. La maniobra resultó efectiva y los franceses lograron igualar el choque antes del descanso. Mohammed recortó distancias y Mouhoudine, exjugador del Jimbee, transformó un penalti señalado tras revisión arbitral para establecer el 2-2.
La segunda mitad mantuvo el mismo ritmo frenético. Mellado rozó el tercero para el Jimbee con un disparo al poste, pero poco después un error de Chispi permitió a Bakkali culminar la remontada francesa con el 2-3. Pese a ir por delante, el conjunto galo continuó apostando por el portero jugador, buscando controlar la posesión y el ritmo del partido.
El Jimbee no se rindió y encontró el empate gracias a un potente disparo lejano de Gon Castejón que devolvió la igualdad en el minuto 34.
En los últimos minutos Darío Gil actuó como portero jugador para los cartageneros en busca de la victoria, aunque el marcador ya no se movería. Eso sí, el Étoile estuvo a centímetros de evitar los penaltis con un remate de El Mesrar al poste prácticamente sobre la bocina.
Sin prórroga en el partido por el tercer puesto, todo se decidió desde los seis metros. Allí apareció la figura de Chispi, que detuvo el lanzamiento de Lutin para dar ventaja a los españoles. Waltinho, Tomaz, Pablo Ramírez y Mellado no fallaron y Juninho convirtió el penalti definitivo que desató la celebración rojiblanca.
El Jimbee vuelve de Italia con otra medalla continental, quizá la menos brillante, pero enormemente valiosa para un club que sigue creciendo en Europa y que volvió a demostrar orgullo, carácter y competitividad al máximo nivel.


















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