Ante el conjunto cordobés, el Jimbee fue superior en juego y ocasiones. Generó lo suficiente como para haber resuelto el encuentro con cierta holgura, pero volvió a mostrarse errático en la definición. El dominio territorial y la presión constante no se tradujeron en goles, lo que mantuvo el marcador abierto hasta los instantes finales.
Con tres minutos por disputarse, Duda apostó por Gabriel Motta como portero jugador en busca del tanto que rompiera la igualada. Las oportunidades siguieron llegando, pero el balón no quiso entrar. Y cuando el fútbol sala se decide por detalles, el castigo puede ser inmediato.
A falta de diez segundos para el final, Ezequiel Montero “Zequi” aprovechó una pérdida de balón local para firmar el 0-1 definitivo.
Un golpe durísimo para un Jimbee que fue mejor en casi todo… salvo en lo más importante: el remate.
El Córdoba, con muy poco en ataque, obtuvo el máximo rédito y se llevó tres puntos de oro ante un rival que dominó pero no concretó. Pese a este bache liguero, el conjunto cartagenero sigue vivo en todas las competiciones coperas: está en cuartos de final de la Copa del Rey, de la Liga de Campeones y también de la Copa de España.
Sin embargo, la Liga comienza a exigir una reacción inmediata. Porque en el deporte de élite no basta con generar más que el rival. Hay que marcar. Y al campeón, esta temporada, el gol se le está resistiendo más de la cuenta.






















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