FC Cartagena 0-1 Real Murcia

Derbi vibrante, final cruel: Cartagena se queda sin premio tras una noche intensa. Un cabezazo marca la diferencia.

 





Ocho años habían pasado desde la última vez que el Real Murcia salió victorioso del Cartagonova. Ocho años sin un triunfo grana en territorio enemigo. Y fue precisamente en el derbi de las emociones, el que agita la sangre y altera pulsaciones, donde el equipo murcianista volvió a levantar los brazos. Lo hizo con un protagonista inesperado: Héctor, un central que hace apenas unos meses jugaba en Tercera División y que hoy firmó el gol más importante de su carrera. Su cabezazo, tras un saque de esquina, decidió un partido vibrante y cargado de tensión. El Cartagena lo intentó por todos los caminos, con aproximaciones constantes y un disparo a la madera, pero los tres puntos viajaron a Murcia. Y con ellos, un cambio inmediato en la clasificación: el Real Murcia adelanta al conjunto albinegro.



Un inicio grana y un golpe inesperado

El partido comenzó con el Real Murcia tomando la iniciativa. A los pocos minutos, Ekain y David Flakus ya habían probado a los locales, obligando al Cartagena a reaccionar. Pero el Efesé también enseñó los dientes: Luismi puso a prueba a Gazzaniga, que respondió con seguridad en un mano a mano clave.

Los murcianistas insistían por ambas bandas y, tras una acción bien elaborada por la izquierda, llegó el primer golpe. Álvaro Bustos colgó un córner al área y Lucho García, algo dubitativo, no acertó en su salida. Héctor, atento y decidido, se elevó para poner el 0-1 en el minuto 16. 


El central, indetectado por la defensa local, tuvo incluso el 0-2 minutos después con un remate al palo que silenció al Cartagonova.

El golpe despertó al Cartagena. Kevin Sánchez agitó el perfil izquierdo y, tras una buena combinación, Diego Gómez se encontró solo ante la portería para igualar. Pero su remate, incomprensiblemente defectuoso, se marchó fuera. A partir de ahí, el Real Murcia se vio forzado a resistir el empuje de un equipo albinegro acelerado por la adrenalina del derbi.

La reacción del Cartagena: dominio sin premio

Tras el descanso, el derbi se transformó en un duelo táctico. Pedro Benito dejó su sitio a Cristo Romero y Bustos pasó a la banda diestra. En el otro banquillo, Ander Martín y Edgar entraron para reforzar al Cartagena, que pronto elevó su ritmo.

Y lo hizo de forma contundente. Luismi, otra vez protagonista, mandó un cañonazo a la cruceta que hizo temblar la portería de Gazzaniga y el corazón de los murcianistas. El Real Murcia se replegó en un bloque muy bajo, sin apenas balón, sobreviviendo a los arreones del rival. De Blasis entró para dar pausa, y Colunga respondió dando entrada a Juan Carlos Real para tener algo de posesión, pero el Cartagena seguía acelerando con la entrada de Ortuño, buscando un remate salvador que nunca llegó.

El partido entró en modo asedio. El Efesé abría espacios, colgaba balones, pisaba área… pero la resistencia grana se hizo fuerte. El Real Murcia, en modo supervivencia total, defendió cada metro del campo como si fuera una final. Y lo fue.

Un derbi para recordar

El pitido final desató la euforia en el bando murcianista: ocho años después, el Real Murcia volvía a ganar en el Cartagonova, y lo hacía con un triunfo de enorme valor emocional y clasificatorio. Para el Cartagena, la derrota duele, porque dominó, generó y mereció más. Pero el fútbol, caprichoso, decidió esta vez premiar a los que resistieron.










































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