El Jimbee se hunde al final y deja escapar una remontada que parecía hecha, Del 3-2 al 3-4.
Los cartageneros, que afrontaban la jornada con la moral alta y el respaldo de su afición, vivieron una tarde amarga en un duelo que parecía encaminado hacia otra remontada marca de la casa, pero que terminó en desilusión por un nuevo desenlace cruel en los últimos segundos.
Un inicio cuesta arriba
El partido comenzó con un Jimbee impreciso y un Valdepeñas eficiente. Mediado el primer tiempo, los visitantes se pusieron 0-2 en el marcador con los tantos de Gustavao,
La reacción rojiblanca llegó antes del descanso. Darío Gil, con un trallazo ajustado, recortó diferencias y encendió al Palacio cuando más falta hacía.
Remontada con carácter
En la segunda mitad, el Jimbee se volcó en ataque. El empate llegó desde los seis metros: Waltinho transformó un penalti por mano de José Mario.
El equipo siguió empujando y Osamanmusa, con un gran giro y remate a la media vuelta, estableció el 3-2 que hacía creer en una nueva victoria en casa.
El Palacio rugía. Parecía que lo más difícil estaba hecho.
Un final devastador
Sin embargo, el tramo final del encuentro fue un jarro de agua fría. A falta de cinco minutos, Joao Silveira culminó una combinación con Vandeson Silva para igualar el partido (3-3). El Jimbee, lejos de conformarse, apostó por el portero jugador para buscar el triunfo.
Y ahí llegó el golpe definitivo.
A medio minuto del final, con la portería desguarnecida, Alberto García aprovechó un balón perdido para firmar el 3-4 definitivo, silenciando al Palacio y certificando la tercera victoria consecutiva del Valdepeñas.
Siete puntos del liderato y varias dudas
El Jimbee se queda con 21 puntos en 11 jornadas, mientras que ElPozo lidera con 28. La derrota, además de dolorosa, abre interrogantes sobre la consistencia defensiva del equipo en momentos clave y la efectividad del portero jugador en escenarios de máximo riesgo.
Pese al tropiezo, el conjunto de Duda sigue plenamente en la pelea por la zona alta, aunque esta derrota supone un frenazo inesperado en casa, donde hasta hoy había sido un fortín.



















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