Esta mañana he acudido a las oficinas del FC Cartagena para renovar mi abono de cara a la temporada 2025/26, y lo que parecía un simple trámite se ha convertido en una grata sorpresa. Al llegar, me encontré con una cola de aficionados, todos con la misma intención: seguir apoyando al Efesé, incluso en una etapa difícil como la que afrontamos en Primera RFEF.
Sin duda, algo está cambiando. Las manifestaciones de los últimos días, el relevo en la propiedad, y sobre todo, el amor por los colores, parecen estar reactivando poco a poco la conexión entre club y afición. Aunque queda camino por recorrer, ver gente renovando con ilusión es una señal positiva.
Más allá del número de abonados, lo importante ahora es reconstruir el vínculo emocional que hace del Cartagonova un fortín. Y si algo quedó claro esta mañana es que la llama del cartagenerismo sigue viva. No será fácil, pero con una afición así, todo es posible.






Comentarios
Publicar un comentario